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El reloj legislativo parece haberse detenido para la polémica reforma electoral conocida como el “Plan B”. Este lunes, los presidentes de las comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos en el Senado de la República confirmaron que, debido a un proceso de análisis técnico y político aún inconcluso, no existe una fecha definida para iniciar el proceso de dictaminación, abriendo la posibilidad de que el tema se postergue hasta después del periodo vacacional de Semana Santa.
El peso de las observaciones: INE y Gobernadores
La pausa en el proceso no es casual. Los legisladores federales revelaron que han recibido una serie de observaciones críticas por parte de diversos gobernadores y, fundamentalmente, de los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE). Aunque se tenía prevista una reunión clave para este lunes entre senadores y autoridades electorales para desahogar dichos puntos, el encuentro fue cancelado de último minuto bajo el argumento de “problemas de agenda”.
Enrique Inzunza, presidente de una de las comisiones dictaminadoras, calificó la labor actual como un “trabajo técnico y político” de alta sensibilidad. El senador sinaloense se negó a hacer públicas las observaciones entregadas oficialmente por el INE, argumentando que los integrantes de las comisiones deben conocerlas de primera mano antes de cualquier filtración, lo que añade una capa de hermetismo al proceso.
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Fuego amigo y negociaciones internas
Más allá de la oposición externa, el “Plan B” enfrenta ajustes solicitados por los propios aliados de Morena. El Partido del Trabajo (PT) ha puesto sobre la mesa sus propias observaciones, las cuales están siendo analizadas con lupa para evitar fracturas en la coalición gobernante. Al tratarse de aliados estratégicos, sus peticiones —a menudo relacionadas con la supervivencia de los partidos pequeños y la transferencia de votos— son cruciales para asegurar la mayoría necesaria en el Pleno.
Escenarios: ¿Aprobación express o pausa larga?
A pesar de que el escenario más probable es que la discusión se retome en la segunda quincena de abril, los presidentes de las comisiones no descartaron una “aprobación relámpago” esta misma semana si logran concluir el análisis técnico en tiempo récord. Sin embargo, la complejidad de los temas (que abarcan desde la estructura operativa del INE hasta el uso de recursos públicos en campañas) sugiere que la negociación será larga.
Con la presión de los tiempos electorales encima, el Senado se encuentra en una encrucijada: avanzar con una reforma que cuenta con el rechazo técnico de los organizadores de los comicios o ceder espacio para integrar las observaciones y evitar una lluvia de controversias constitucionales en el futuro próximo. Por ahora, el “Plan B” permanece en la congeladora legislativa, a la espera de un consenso que parece lejano.


