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La tensión sanitaria en el Atlántico ha saltado de los camarotes a los despachos oficiales. Este jueves, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, se plantó frente al Gobierno de Pedro Sánchez al rechazar de forma tajante que el crucero MV Hondius, afectado por un brote mortal de hantavirus, atraque en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife) el próximo sábado. “No puedo permitir que entre en Canarias”, afirmó el líder regionalista, denunciando que la decisión de Madrid se tomó “con total deslealtad” y sin proporcionar información técnica sobre el estado de los pasajeros o la agresividad del virus.

El conflicto pone en evidencia la falta de protocolos compartidos entre el Estado y la autonomía, justo cuando el buque, que zarpó de Argentina hace un mes, se encuentra bajo “estrictas medidas de precaución” frente a las costas de Cabo Verde con el cuerpo de un pasajero alemán aún a bordo.
El argumento de Clavijo es tanto logístico como preventivo: cuestiona por qué los pasajeros, si están “técnicamente sanos”, deben navegar tres días más hasta Canarias para ser repatriados en lugar de hacerlo desde el puerto de Praia en Cabo Verde. El presidente canario advirtió además que el hospital Nuestra Señora de La Candelaria no ha recibido instrucciones ni peticiones de activación de protocolos específicos para este caso.
Mientras tanto, el plan de Madrid —acordado con la Organización Mundial de la Salud (OMS)— contempla que los 14 españoles a bordo sean trasladados a una cuarentena en la capital española, mientras que los extranjeros serían evacuados a sus países de origen desde suelo tinerfeño. No obstante, para Clavijo, esta medida es un “viacrucis” innecesario que pone en riesgo la seguridad de la población isleña ante un patógeno que ya ha cobrado tres vidas.
La verdadera razón del pánico institucional radica en los hallazgos científicos más recientes. Las autoridades sanitarias de Sudáfrica confirmaron que el brote corresponde a la cepa andina de hantavirus, una variante poco común y extremadamente peligrosa debido a su capacidad de transmisión entre humanos. Maria Van Kerkhove, responsable de la OMS, señaló que el contacto cercano en los camarotes del crucero facilitó la propagación de una enfermedad que suele asociarse únicamente a roedores.

Hasta el momento, se han confirmado tres muertes —un ciudadano neerlandés, su esposa y un alemán— y se investigan otros cinco casos sospechosos, incluyendo un médico británico de 56 años evacuado en estado grave hacia los Países Bajos. Con 146 personas aún a bordo y una cepa contagiosa de persona a persona, el MV Hondius es hoy una “bomba de tiempo” que nadie quiere recibir en su puerto.

