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Exclusivas MX
Los negociadores comerciales de Estados Unidos y México iniciaron este martes en la Ciudad de México la tercera ronda de conversaciones bilaterales para avanzar en la revisión del T-MEC. Estas deliberaciones, previstas para durar tres días, se desarrollan sin la participación de Canadá y marcan el primer encuentro formal desde que el gobierno estadounidense se negó a prorrogar el pacto regional el pasado 1 de julio, activando una cuenta regresiva de diez años para su posible expiración si no se logran acuerdos sustanciales.
Exclusión de Canadá y presión arancelaria
La ausencia de Ottawa en estas mesas de trabajo refleja las marcadas fricciones en la relación trilateral, avivadas por la decisión de Washington de imponer nuevos aranceles punitivos a productos canadienses por un valor cercano a los 20 mil millones de dólares. Dicha medida responde a los gravámenes de represalia aplicados previamente por el primer ministro canadiense, Mark Carney, sobre sectores clave como el automotriz, el acero, el aluminio y las bebidas alcohólicas estadounidenses.
En contraste, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, reconoció la postura de México al optar por la vía diplomática y abstenerse de implementar aranceles de represalia ante las medidas impuestas por la administración de Donald Trump.
Prioridades de la delegación mexicana y el freno a China
Por su parte, el embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri, delineó los ejes prioritarios del país para estas negociaciones, que buscan proteger una estructura comercial anual de 1.6 billones de dólares:
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Cierre de acuerdos en 2026: Con el fin de evitar incertidumbre que afecte la competitividad y la inversión extranjera directa.
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Fortalecimiento de la manufactura regional: Alineándose con las exigencias estadounidenses para relocalizar cadenas de valor en Norteamérica.
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Alivio arancelario: Gestionar la eliminación o reducción de los aranceles de seguridad nacional aplicados por EE. UU. (25% a automóviles y 50% al acero y aluminio mexicanos).
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Sostenibilidad y legalidad: Implementar mayores controles ambientales, como frenar la exportación de aguacates de zonas deforestadas, y reforzar la protección a la propiedad intelectual.
Un punto crítico en la agenda es la seguridad económica y la intención de Washington de impedir que potencias asiáticas, particularmente China, utilicen a México o Canadá como plataformas de triangulación para ingresar al mercado estadounidense con ventajas arancelarias. La preocupación de EE. UU. se fundamenta en las cifras del primer semestre de 2026, periodo en el que las ventas de vehículos chinos en México aumentaron un 30% hasta alcanzar el 17% del mercado nacional, mientras que el déficit comercial estadounidense con México ascendió a 197 mil millones de dólares en 2025.
Para contener esta tendencia, la representación comercial estadounidense (USTR) exige modificar las reglas de origen en el sector automotriz, requiriendo que al menos el 50% del valor de los vehículos provenga estrictamente de territorio estadounidense, un planteamiento que representa un desafío complejo para la integración de las cadenas de suministro regionales.

