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El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, hizo públicos 170 mil documentos que, según las autoridades de la ciudad, revelan que funcionarios municipales conocían las preocupaciones existentes sobre la calidad del aire en Manhattan durante los días y semanas posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001, mientras a la población se le aseguraba que respirar en la zona era seguro.
La documentación incluye informes y comunicaciones relacionadas con las condiciones ambientales alrededor de la Zona Cero, donde fueron destruidas las Torres Gemelas del World Trade Center. De acuerdo con Mamdani, las pruebas realizadas en las inmediaciones del lugar encontraron asbesto, también conocido como amianto, “prácticamente en todas partes”.
Durante la presentación de los archivos, el alcalde acusó a las autoridades de haber fallado a los ciudadanos que confiaron en sus advertencias después de los atentados. “La gente enfermó porque los líderes en los que confiaban les mintieron y les dijeron que podían respirar aire tóxico sin peligro”, afirmó Mamdani durante una conferencia de prensa junto a sobrevivientes del 11-S.
Los problemas de salud relacionados con la exposición al polvo, humo y otros contaminantes generados por el derrumbe de las torres han afectado a miles de personas durante las últimas décadas. Entre las enfermedades asociadas con esa exposición se encuentran distintos tipos de cáncer y padecimientos respiratorios, y funcionarios de salud estadounidenses han señalado que las enfermedades vinculadas con el desastre han provocado más muertes que los propios atentados.

La publicación de los documentos también pone fin a una disputa legal de varios años. El grupo 9/11 Health Watch había demandado a la ciudad de Nueva York para obtener información relacionada con las condiciones ambientales y las decisiones tomadas por las autoridades después de los ataques.
La existencia de los archivos adquirió especial relevancia debido a que funcionarios municipales encontraron el año pasado 68 cajas con documentos que previamente habían asegurado que no estaban en su poder. Mamdani señaló que distintas administraciones habían ignorado durante años las exigencias de sobrevivientes y afectados que reclamaban mayor transparencia.
“Una administración tras otra ha ignorado a quienes exigen respuestas y claridad. Nosotros no haremos lo mismo”, sostuvo el alcalde, quien estuvo acompañado durante la presentación por el conductor de televisión y defensor de los sobrevivientes del 11-S, Jon Stewart.
Los documentos fueron publicados a través de una plataforma digital coincidiendo con el 25 aniversario de los atentados. Mamdani aseguró que su administración destinará más de 34 millones de dólares a la iniciativa y adelantó que nuevos archivos serán difundidos durante el próximo año.
Entre los materiales destaca un documento de octubre de 2001 conocido como el “Memorando Harding”. En él, un asesor habría advertido al entonces vicealcalde Robert Harding, quien formaba parte de la administración del alcalde Rudy Giuliani, que la ciudad podía enfrentar hasta 35 mil demandas relacionadas con su respuesta a los ataques.
El memorando señalaba, entre otros posibles escenarios legales, que la ciudad podía ser demandada debido a que sus avisos sanitarios habrían provocado que algunas personas regresaran demasiado pronto a la zona, lo que podía derivar en exposición a sustancias tóxicas o daños emocionales.
En los días posteriores al derrumbe, autoridades municipales y federales, incluida la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), aseguraron que el aire en las inmediaciones de las Torres Gemelas era seguro. Sin embargo, investigaciones posteriores documentaron la presencia de partículas y sustancias potencialmente peligrosas derivadas de los edificios destruidos y de los materiales que fueron liberados durante el colapso.
Christine Todd Whitman, quien dirigía la EPA en aquel momento, reconoció posteriormente las críticas por las declaraciones realizadas sobre la calidad del aire y ofreció disculpas. La exfuncionaria sostuvo que la agencia actuó con base en la información disponible en ese momento.
Jon Stewart cuestionó durante la presentación de los documentos que la ciudad no reconociera públicamente el carácter tóxico del aire en el centro de Manhattan hasta semanas después de los atentados. Con ironía, señaló que, para ser justos con las autoridades, “sólo ocultaron esa información durante 25 años”.
Los testimonios de quienes trabajaron en la Zona Cero también han reflejado desde hace años la preocupación que existía entre los propios equipos de emergencia. Elizabeth Cascio, quien entonces era técnica de emergencias médicas del Departamento de Bomberos de Nueva York, relató que después de responder a los ataques comenzó a sufrir problemas de sinusitis y fuertes dolores de cabeza.
“Todos sabíamos que la calidad del aire no era segura; era muy tóxico, la sensación era palpable”, recordó Cascio. Su experiencia, explicó, comenzó desde el momento en que llegó al World Trade Center, cuando la cantidad de partículas suspendidas en el ambiente le hacía sentir que debía contener la respiración.
La publicación de los archivos reabre así el debate sobre las decisiones tomadas por las autoridades después del 11-S y sobre cuánto conocían realmente acerca de los riesgos ambientales a los que estuvieron expuestos trabajadores, residentes, voluntarios y equipos de emergencia. Para los sobrevivientes, la liberación de los documentos representa una oportunidad para conocer qué información tenían las autoridades, cuándo la obtuvieron y cómo respondieron ante los riesgos para la salud.

