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La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, reconoció que el Metro de la Ciudad de México enfrenta un desgaste acumulado de más de cinco décadas, por lo que ya no basta con mantenimiento: requiere una renovación integral en todas sus líneas.
“Nuestro Metro tiene más de 50 años. No necesita sólo mantenimiento, necesita renovación total, línea por línea”, afirmó la mandataria al referirse al estado actual del sistema de transporte más importante de la capital.
Un sistema envejecido y bajo presión
El Metro capitalino cuenta con 12 líneas que recorren gran parte de la ciudad y movilizan a millones de usuarios diariamente. Sin embargo, su antigüedad —superior a medio siglo— ha derivado en fallas constantes, interrupciones del servicio y una creciente presión operativa.
Brugada reconoció estas deficiencias, aunque aseguró que su administración está destinando recursos históricos para mejorar el sistema. “Tiene fallas como cualquier otro Metro del mundo, pero estamos invirtiendo como nunca antes”, sostuvo.
Subsidio y tarifa: el Metro más barato del mundo
Uno de los puntos que defendió la mandataria fue el costo del servicio. Explicó que cada viaje en el Metro tiene un costo real de 13 pesos, pero los usuarios solo pagan cinco, gracias a un subsidio gubernamental.
“No vamos a aumentar la tarifa del Metro, porque sería un golpe directo al estómago de las familias trabajadoras”, afirmó.
Este subsidio, aseguró, se mantendrá durante todo su sexenio, como parte de una política para garantizar el acceso al transporte público a bajo costo.
Tensiones laborales y retos rumbo al Mundial
Las declaraciones se dan en un contexto de tensiones recientes entre autoridades capitalinas y el sindicato del Metro, lo que ha generado afectaciones en el servicio para millones de usuarios.
Aunque ambas partes alcanzaron acuerdos, persisten problemas operativos que evidencian la complejidad del sistema, especialmente en un momento clave: la cercanía de eventos internacionales como el Mundial de futbol, donde la movilidad será un factor crítico.
El diagnóstico de Brugada deja claro el desafío: modernizar uno de los sistemas de transporte más grandes del mundo sin afectar su accesibilidad económica, en una ciudad donde el Metro sigue siendo pieza central de la vida cotidiana.


