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En un mundo cada vez más dependiente de los algoritmos y la conectividad satelital, el estudio del Sol ha dejado de ser una disciplina romántica para convertirse en un pilar de la seguridad nacional. El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, encabezó la ceremonia por el 20.º aniversario del Observatorio de Centelleo Interplanetario (MEXART) y el 10.º del Laboratorio Nacional de Clima Espacial (LANCE), instituciones que hoy otorgan a México autonomía para vigilar y anticipar riesgos espaciales.
Ciencia que protege infraestructuras críticas
Desde el campus Michoacán, las autoridades universitarias destacaron que los fenómenos solares no son eventos hipotéticos, citando como ejemplo la tormenta geomagnética del 10 de mayo de 2024, que permitió observar auroras boreales en latitudes inusuales y puso a prueba la resiliencia tecnológica del país.
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Sistemas en riesgo: Las ráfagas solares pueden afectar seriamente las telecomunicaciones, la navegación aérea (GPS), la radiocomunicación aeronáutica y las redes de distribución eléctrica.
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Capacidad de respuesta: Gracias al trabajo del LANCE y el MEXART, México ya no depende exclusivamente de información extranjera; cuenta con sistemas de alerta temprana integrados con Protección Civil y el CENAPRED.
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Un hito de soberanía científica
María Soledad Funes Argüello, coordinadora de la Investigación Científica, subrayó que México posee capacidades propias para observar el viento solar y proteger sectores estratégicos.
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El MEXART: Ubicado en Coeneo, Michoacán, es un instrumento único en el continente americano y forma parte de una red global de observación del viento solar.
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El LANCE: Ha sido fundamental para la creación de la “Guía de recomendaciones de clima espacial en México”, un documento que traduce la física solar en protocolos de actuación para el gobierno y la industria.
Vinculación con la comunidad
La ceremonia también reconoció la visión de la investigadora Silvia Bravo, pionera del proyecto hace más de tres décadas, y la generosidad de los habitantes de Coeneo, quienes donaron los terrenos para la instalación del observatorio. La presidenta municipal, Valeria Aguilar, celebró el programa de “Puertas Abiertas”, que ha permitido que niños y jóvenes michoacanos se acerquen a la ciencia de frontera.
Con estas instituciones, la UNAM reafirma su compromiso de poner el conocimiento al servicio de la nación, asegurando que, ante los caprichos del Sol, México no se quede a oscuras.





