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Cada vez que consultamos a una IA sobre dónde comer o le pedimos redactar un correo, activamos una cadena de consumo de recursos naturales que pocos perciben. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de su programa PUMAGUA, advirtió que el uso masivo de Inteligencia Artificial y herramientas digitales está acelerando la huella de carbono global debido a su desmedido consumo de agua y electricidad.
El problema radica en los centros de datos. Entrenar un solo modelo de IA puede requerir hasta 28,000 litros de agua, recurso vital para enfriar los servidores que procesan la información. Para dimensionar el impacto cotidiano, los especialistas señalan que generar un texto breve de apenas 100 palabras equivale a consumir una botella de agua y gastar la energía necesaria para mantener 14 focos LED encendidos durante una hora.
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Streaming y correos: Los contaminantes silenciosos
No solo el ChatGPT genera impacto; el entretenimiento y el almacenamiento digital también suman:
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Streaming: Reproducir un capítulo de una serie emite cerca de 50 gramos de $CO_2$, lo mismo que se gasta al cocinar cuatro bolsas de palomitas en microondas.
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Almacenamiento: Mantener correos electrónicos viejos o archivos innecesarios obliga a los servidores a seguir encendidos y enfriándose perpetuamente.
¿Cómo reducir tu “Huella Digital”?
La UNAM no sugiere abandonar la tecnología, sino adoptar una “responsabilidad ambiental digital”. En México, donde estados como el Edomex concentran al 14.3% de los internautas, los expertos recomiendan:
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Uso consciente: Utilizar la IA solo cuando sea realmente necesario.
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Limpieza digital: Eliminar correos, fotos duplicadas y archivos que ya no sirvan.
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Optimización: Evitar el almacenamiento excesivo en la nube y reducir el consumo de contenido en línea de forma innecesaria.



