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Sin Embargo
El Pentágono confirmó este miércoles que un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní frente a las costas de Sri Lanka, hecho que las autoridades de EE UU calificaron como el primer ataque de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial.
Según el secretario de Guerra, Pete Hegseth, el submarino lanzó un torpedo, un proyectil que viaja bajo el agua hasta impactar un barco, provocando el hundimiento del buque iraní en aguas internacionales.
El funcionario estadounidense lo describió como “una muerte silenciosa” y aseguró que forma parte de una operación militar más amplia contra Irán.
“En el Océano Índico, un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní que pensaba estar seguro en aguas internacionales. En cambio, fue alcanzado por un torpedo. Muerte silenciosa”, detalló.
Además, recordó que este es el primer hundimiento de un barco enemigo por torpedo desde la Segunda Guerra Mundial. “Como en aquella guerra, cuando aún éramos el Departamento de Guerra, estamos luchando para ganar”, añadió.
El barco, identificado como IRIS Dena, tenía a bordo alrededor de 35 personas. La Armada de Sri Lanka rescató a 32 sobrevivientes, que fueron trasladados a un hospital en la ciudad portuaria de Galle, y recuperó varios cuerpos del mar. Mientras, los equipos de rescate continúan buscando a otros posibles desaparecidos.

La fuerza naval de Sri Lanka explicó que recibió una llamada de socorro antes de que el buque se hundiera y que, aunque el incidente ocurrió fuera de sus aguas territoriales, se comprometieron a brindar apoyo durante la operación de rescate.
LA GUERRA EN IRÁN SE VUELVE IMPREDECIBLE
Hace 50 años, en febrero de 1976, el presidente Gerald Ford firmó una orden que prohibía a EU participar en asesinatos políticos. Sin embargo, el sábado pasado, en una operación conjunta con Israel, Estados Unidos mató al líder supremo de Irán, el Ayatolá Alí Jamenei.
Por primera vez en la posguerra, Washington eliminó a un líder extranjero, rompiendo un precedente que se había mantenido durante décadas. Esta acción tiene importantes consecuencias: seis de cada 10 estadounidenses desaprueban la operación militar, y el 56 por ciento considera que Trump está demasiado dispuesto a usar la fuerza.
Analistas destacan que la guerra con Irán llega en un año electoral y genera confusión sobre los objetivos. Susan B. Glasser, de The New Yorker, señala que Trump busca dejar un legado histórico y se siente atraído por demostraciones de poder militar, mientras Richard Heinberg advierte sobre los costos morales y políticos de la acción.
El impacto en la opinión pública todavía es incierto, pero el potencial de más muertes, el aumento del precio del petróleo y las consecuencias internacionales podrían complicar la posición de Trump y generar resistencia futura a la guerra.

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