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La fecundidad en México cayó más rápido de lo previsto durante los últimos años, un fenómeno que se aceleró durante la pandemia de Covid-19, de acuerdo con Graciela Márquez Colín, presidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 muestran que la tasa global de fecundidad se ubicó en 1.2 hijos por mujer durante 2024, mientras que en 2019 era de 1.9 hijos. La reducción confirma una tendencia descendente que ya había sido anticipada por especialistas, aunque la velocidad del cambio no era la esperada.
Márquez Colín explicó que la disminución de la fecundidad no representa por sí misma una sorpresa, debido a la trayectoria demográfica que México mantiene desde hace décadas. El descenso estaba relacionado con factores como el mayor nivel educativo de las mujeres y su incorporación al mercado laboral, además de las transformaciones derivadas de las políticas de control de natalidad implementadas desde la década de 1970.
Lo que llamó particularmente la atención, señaló la presidenta del Inegi, fue la rapidez con la que se produjo la reducción. La pandemia habría contribuido a acelerar una transformación demográfica que ya estaba en marcha.
Entre las entidades federativas existen diferencias importantes. Chiapas registró la tasa global de fecundidad más alta, con 1.8 hijos por mujer, mientras que la Ciudad de México presentó la menor, con 0.8 hijos.
La pandemia también produjo cambios acelerados en otros ámbitos de la vida cotidiana. Márquez Colín destacó el crecimiento en el uso de teléfonos celulares e Internet, una tendencia que, de acuerdo con su explicación, se intensificó cuando actividades como las clases, el trabajo, las compras y las consultas médicas tuvieron que trasladarse a plataformas digitales.
La presidenta del Inegi también se refirió a otro de los cambios demográficos identificados en la Encuesta Intercensal 2025: la disminución de las personas hablantes de lenguas indígenas, una tendencia que se ha observado desde principios de este siglo.
Según explicó, cinco casos concentran 56 por ciento de las personas que hablan una lengua originaria en México. La pérdida de hablantes estaría relacionada, entre otros factores, con el abandono de estas lenguas entre generaciones recientes debido a procesos vinculados con la escolarización y la incorporación al mercado laboral.
En cuanto a la población que se considera indígena, Oaxaca presentó el porcentaje más elevado, con 66.6 por ciento de sus habitantes identificándose con alguna etnia. Le siguieron Yucatán, Campeche, Chiapas y Guerrero, entidades del sur del país donde la proporción se encuentra entre 35 y 66 por ciento.
A nivel nacional, 18.6 por ciento de la población se considera indígena. Entre los municipios, San Francisco Huehuetlán, Oaxaca, registró uno de los porcentajes más elevados, con 99.6 por ciento de su población identificándose como indígena, aunque se trata de una localidad con apenas 728 habitantes.
En contraste, Coahuila y Zacatecas registraron 3.5 por ciento de población que se considera indígena; Aguascalientes, 4.4 por ciento; Nuevo León, 5.1, y Guanajuato, 5.5 por ciento.
La información de la Encuesta Intercensal 2025 también representa un reto para el propio Inegi, que deberá continuar procesando y generando información estadística y geográfica para atender las transformaciones demográficas del país.
Dentro del Paquete Económico presentado por la Secretaría de Hacienda el pasado 8 de septiembre se propone asignar alrededor de 11 mil 816 millones de pesos al Inegi. El presupuesto todavía se encuentra en discusión en el Congreso.
Márquez Colín explicó que el instituto presentó ante Hacienda un anteproyecto presupuestal que fue incorporado al proyecto de ingresos de la Federación y consideró que los recursos planteados serían suficientes para desarrollar el programa estadístico y geográfico del próximo año, aunque señaló que el procesamiento de información requiere recursos adicionales.
La presidenta del Inegi recordó que uno de los principales retos para realizar la Encuesta Intercensal 2025 fue la disponibilidad inicial de recursos. Debido a las gestiones realizadas posteriormente con la Secretaría de Hacienda, los fondos fueron liberados, aunque esto obligó a modificar el calendario original del levantamiento.
La encuesta estaba programada inicialmente para realizarse durante marzo y abril, pero finalmente la logística se trasladó a octubre y noviembre de 2025.
Pese a las dificultades, el Inegi reportó resultados favorables en materia de cobertura. La Encuesta Intercensal 2025 alcanzó 7.3 millones de viviendas y registró una tasa de no respuesta de 0.4 por ciento.
Para Márquez Colín, estos resultados muestran la capacidad operativa del instituto para realizar un levantamiento de esta magnitud y obtener información sobre los cambios que atraviesa la población mexicana.
Los datos de fecundidad, población indígena, uso de tecnologías y otras variables recopiladas por la Encuesta Intercensal 2025 permitirán observar con mayor detalle la transformación demográfica y social de México durante los últimos años.
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