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Las elecciones intermedias de Estados Unidos no solo definieron el futuro del Congreso y el equilibrio de poder frente al presidente Donald Trump, también dejaron una serie de resultados históricos para mujeres, latinos, migrantes, comunidades indígenas y minorías religiosas. De California a Nuevo México, distintos candidatos consiguieron victorias que representan nuevos precedentes en la política estadounidense.
Uno de los resultados más destacados fue el de James Talarico, quien ganó un escaño en el Senado por Texas tras derrotar al republicano Ken Paxton, aliado de Trump. El demócrata, exprofesor de secundaria y seminarista presbiteriano, se convirtió en el primer integrante de su partido en conseguir un asiento en la Cámara alta por ese estado desde 1988. Durante su campaña defendió la llamada “política del amor”, con propuestas centradas en la educación pública, el costo de vida y la recuperación del poder de los trabajadores.
Texas también eligió a Gina Hinojosa como gobernadora, luego de que derrotara al republicano Greg Abbott, quien buscaba un tercer mandato. La abogada y legisladora se convirtió en la primera mujer latina en encabezar el gobierno estatal y puso fin a una larga racha de triunfos republicanos en las elecciones estatales, pues ningún demócrata había ganado un cargo de ese nivel desde 1994. Entre sus propuestas destacó una moratoria a la construcción de nuevos centros de datos, además de medidas relacionadas con el costo de vida.

En California, Xavier Becerra, hijo de migrantes mexicanos y exsecretario de Salud durante la administración de Joe Biden, ganó la gubernatura frente al republicano Steve Hilton. Con este resultado, se convertirá en el primer gobernador latino del estado desde 1875 y sucederá a Gavin Newsom. Antes de competir por el cargo, Becerra fue fiscal general de California, desde donde presentó más de 120 demandas contra el gobierno de Trump y encabezó litigios relacionados con la Ley de Cuidado de la Salud Asequible y la protección de jóvenes indocumentados.
Otra de las victorias que marcaron un precedente fue la de Keisha Lance Bottoms en Georgia. La exalcaldesa de Atlanta derrotó al republicano Rick Jackson y se convirtió en la primera mujer afroamericana elegida gobernadora de un estado en Estados Unidos, además de ser la primera mujer en ocupar ese cargo en Georgia. Su agenda contempla ampliar la cobertura de Medicaid, facilitar el acceso a la vivienda mediante préstamos y subvenciones, y atender la escasez habitacional.
La representación de las comunidades indígenas también tuvo avances. Deb Haaland fue elegida gobernadora de Nuevo México y será la primera mujer indígena en encabezar el gobierno de un estado. En Minnesota, Peggy Flanagan, integrante de la comunidad White Earth Band of Ojibwe y exvicegobernadora, ganó un escaño en el Senado, con lo que se convertirá en la primera mujer nativa americana en ocupar un lugar en esa cámara. A estos resultados se sumó el de Abdul El Sayed, demócrata progresista de Michigan que consiguió un asiento en el Senado y se convirtió en el primer musulmán en alcanzar ese cargo.

La generación más joven también obtuvo representación en el Congreso con el triunfo de Melat Kiros, de 29 años, quien ganó una elección para representar a Colorado en la Cámara de Representantes. Nacida en Addis Abeba, Etiopía, llegó a Estados Unidos cuando era bebé y se convirtió en la primera mujer de la generación Z elegida para el Congreso por ese estado. Antes de entrar a la política trabajó como abogada en Nueva York, aunque perdió su empleo en 2023 después de publicar una carta en defensa de estudiantes que protestaban a favor de Palestina.
En el Senado también destacaron las victorias de Annie Andrews en Carolina del Sur, Jon Ossoff en Georgia y Roy Cooper en Carolina del Norte. Andrews consiguió un escaño para los demócratas en un estado donde el partido no había logrado ese resultado en 28 años; Ossoff obtuvo la reelección y conservó una posición clave, mientras que Cooper derrotó al republicano Michael Whatley. En Virginia, el demócrata Mark Warner consiguió un cuarto mandato tras vencer a Bert Mizusawa.
Los resultados reflejaron cambios en la composición política de Estados Unidos y ampliaron la presencia de sectores que históricamente han tenido una representación limitada en los principales cargos públicos. Además de modificar el equilibrio de fuerzas en Washington, los triunfos dejaron nuevos precedentes en gobiernos estatales y en el Congreso, con figuras que llevarán a la agenda nacional experiencias y propuestas de comunidades diversas.

