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En una Plaza de San Pedro colmada por la esperanza, el Papa León XIV presidió este domingo su primera Misa de Resurrección, enviando un mensaje contundente a las naciones en conflicto. Durante la bendición Urbi et Orbi, el pontífice instó a detener la “voluntad de muerte” que asola al mundo en este abril de 2026 y pidió que la paz no sea una imposición de la fuerza, sino el fruto de un encuentro genuino entre los pueblos.
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Clama contra la guerra en la Misa de Resurrección
En su homilía, León XIV fue incisivo al enumerar los males que asfixian a la modernidad. Advirtió que la humanidad se enfrenta a una triple amenaza:
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La violencia de la guerra que mata y destruye.
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La idolatría del beneficio que saquea los recursos de la tierra.
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Los abusos que aplastan a los más débiles.
“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes ante la muerte de miles de personas”, denunció el Papa, haciendo un llamado directo a quienes sostienen fusiles: “Insto a que quienes tienen armas en sus manos las abandonen”.
El recuerdo de Francisco: Un año de su partida
El momento más emotivo de la ceremonia ocurrió cuando León XIV recordó al Papa Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025, apenas un día después de su última Pascua. Retomando las palabras de su predecesor sobre el desarme y el cese al fuego en zonas de conflicto como Gaza, el actual pontífice aseguró que la resurrección no es un evento del pasado, sino una “fuerza de vida” necesaria para derribar las barreras políticas y económicas que dividen al mundo.
Vigilia por la paz: Una cita para el 11 de abril
Como primera acción concreta de su llamado, el Papa anunció una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro para el próximo sábado 11 de abril. Con este acto, busca movilizar a la comunidad internacional hacia lo que él define como el “antídoto” frente al espectro de la muerte: la esperanza activa y el desarme real.
“La paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón”, concluyó León XIV antes de impartir su bendición a los 50 mil fieles presentes y los miles más que siguieron el evento en los alrededores de la Vía de la Conciliación.



