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Los principales líderes mundiales se reunirán esta semana en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, para abordar una agenda marcada por los conflictos armados, el avance de la inteligencia artificial, la crisis climática, las desigualdades y las dificultades económicas que enfrentan distintos países.
La Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU comenzó el 18 de septiembre, mientras que el debate general en el que participarán los jefes de Estado y de Gobierno se desarrollará del 22 al 28 de septiembre. La organización prevé la presencia de cerca de 130 mandatarios, además de ministros y otros representantes de alto nivel.
Entre los principales temas estarán las guerras y las tensiones internacionales, así como los efectos económicos derivados de la interrupción de rutas marítimas y cadenas de suministro. La agenda también contempla el cambio climático, el aumento del nivel del mar, la financiación de la educación, la igualdad de género y el avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, llega a esta Asamblea General con un llamado a reforzar la cooperación internacional ante lo que ha descrito como una “era de profunda incertidumbre”. El funcionario ha señalado como amenazas centrales la inteligencia artificial sin controles suficientes, la crisis climática y el aumento de las desigualdades.

El futuro de la propia ONU también formará parte de las conversaciones. La organización busca avanzar en un proceso de reformas para modernizar distintas estructuras y fortalecer su capacidad de responder a los desafíos internacionales, en un contexto marcado por divisiones entre los 193 Estados miembros.
La cuestión de quién sucederá a Guterres también comienza a cobrar relevancia, ya que su segundo mandato como secretario general concluirá el 31 de diciembre. Por ahora, el proceso para definir a su sucesor continúa sin una figura que concentre el consenso de los países miembros.
La jornada inaugural contará con intervenciones de distintos mandatarios, entre ellos el presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente francés, Emmanuel Macron, además del discurso de Guterres sobre la situación internacional. Durante los siguientes días también está prevista la participación de líderes de países involucrados directamente en algunos de los principales conflictos internacionales.
La inteligencia artificial tendrá un espacio particularmente relevante en la agenda. Naciones Unidas ha incluido entre sus actividades de alto nivel las discusiones sobre gobernanza de esta tecnología, mientras distintos gobiernos y especialistas debaten cómo aprovechar sus beneficios y establecer mecanismos para reducir riesgos.
Guterres ha advertido que el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial requiere cooperación internacional y reglas comunes. El tema adquiere especial relevancia ante las advertencias de especialistas y empresas tecnológicas sobre los riesgos de sistemas cada vez más avanzados, mientras Estados Unidos y China mantienen una intensa competencia por el liderazgo en este sector.
El cambio climático también ocupará un lugar central. El 23 de septiembre se realizará una cumbre sobre acción climática y transición justa, mientras que el 24 de septiembre está prevista una reunión de alto nivel dedicada específicamente a las amenazas provocadas por el aumento del nivel del mar.
La situación financiera de Naciones Unidas será otro de los asuntos presentes durante la semana. Las dificultades presupuestarias han generado presiones sobre las operaciones de la organización, incluidos programas de asistencia humanitaria y mantenimiento de la paz.
En paralelo a las sesiones oficiales, Nueva York será escenario de cientos de encuentros entre mandatarios, ministros, diplomáticos y representantes de organizaciones internacionales. Las reuniones tendrán lugar tanto en instalaciones de Naciones Unidas como en hoteles, misiones diplomáticas y otros espacios de la ciudad.
Dentro de la agenda internacional también destaca la discusión sobre la seguridad del Ártico. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostuvo reuniones con representantes de Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, Groenlandia y las Islas Feroe para abordar una mayor cooperación en materia de seguridad, infraestructura e inversiones en la región.
Estados Unidos considera al Ártico una zona estratégica para la seguridad de América del Norte y Europa, particularmente ante el incremento de la actividad de Rusia y China. Entre los proyectos de cooperación mencionados se encuentra el desarrollo de una mayor capacidad de rompehielos junto con Canadá y Finlandia.
El interés por el Ártico también ha aumentado debido al deshielo, que está modificando las condiciones de navegación y elevando la atención sobre las rutas marítimas, los recursos naturales y la infraestructura necesaria para operar en una región considerada estratégica.
Groenlandia ocupa una posición especialmente relevante debido a su ubicación entre América del Norte y Europa. Estados Unidos mantiene allí la base espacial de Pituffik y ha incrementado su interés en reforzar la cooperación militar y estratégica con Dinamarca y el territorio autónomo.
En este contexto, Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia avanzan en un acuerdo de seguridad para el Ártico. Donald Trump ha señalado que el entendimiento busca fortalecer la presencia estadounidense en la región y evitar que Rusia o China establezcan capacidades militares o realicen determinadas inversiones estratégicas en Groenlandia, mientras las autoridades danesas han insistido en el reconocimiento de la soberanía del Reino de Dinamarca y el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro.
El acuerdo llega después de meses de tensiones por las declaraciones de Trump sobre la importancia estratégica de Groenlandia para Estados Unidos. El nuevo marco pretende canalizar esa prioridad mediante una mayor cooperación entre Washington, Copenhague y Nuuk, al tiempo que se busca ampliar la participación de otros aliados en la seguridad del Ártico.



