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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, generó una fuerte polémica tras publicar imágenes en las que aparece caminando entre los cadáveres de presuntos integrantes de grupos armados abatidos durante operaciones militares. Este jueves 10 de septiembre, un juez de Bogotá ordenó ocultar temporalmente dichas publicaciones.
El mandatario había prometido durante su campaña una estrategia de mano dura contra la delincuencia y una intensificación de las operaciones contra los grupos armados, postura que fue considerada uno de los factores que contribuyeron a su triunfo en las elecciones de junio.
Las imágenes, difundidas después de un operativo militar en Guaviare en el que murieron 23 presuntos integrantes de las disidencias de las FARC y dos menores de edad, provocaron críticas debido al contexto de violencia que ha marcado a Colombia durante décadas.
La Defensora del Pueblo, Iris Marín, cuestionó la decisión del mandatario y aseguró que las instituciones no deben competir por demostrar quién puede ser más cruel. “El Estado y el Gobierno no pueden entrar en una competencia por demostrar quién puede ser más cruel”, señaló en X. También sostuvo que la dignidad humana permanece incluso después de la muerte.
FUERZA E INTIMIDACIÓN
El primer video formaba parte de un material de más de siete minutos en el que De la Espriella explicó los resultados de las operaciones militares y mostró a integrantes de las fuerzas armadas junto con los cuerpos de los presuntos insurgentes abatidos.
Para el politólogo Carlos Cortés, la difusión de estas imágenes busca transmitir un mensaje de fuerza e intimidación y es consistente con la estrategia de seguridad de línea dura que el presidente prometió durante su campaña.
La analista Elizabeth Dickinson, del International Crisis Group, coincidió en que el mandatario pretende reforzar una narrativa de ofensiva y control del Estado frente a los grupos criminales. De la Espriella también ha recurrido anteriormente a símbolos relacionados con la seguridad, como chalecos antibalas, atriles blindados y consignas contra lo que denomina “narcoterrorismo”.
La estratega política Catalina Suárez consideró que esta puesta en escena tampoco es casual y que busca proyectar una imagen de un mandatario que no se deja intimidar. En ese sentido, su aparición entre los cadáveres reforzaría el perfil de hombre fuerte con el que llegó a la Presidencia.
DEBATE EN COLOMBIA
Las publicaciones generaron reacciones divididas en Colombia. Mientras algunos de sus seguidores respaldaron al mandatario, figuras de la oposición y organizaciones defensoras de derechos humanos cuestionaron la exhibición de los cuerpos.
La senadora María José Pizarro, del Pacto Histórico, calificó las imágenes como una forma de “necrofilia mediática”, mientras que la exalcaldesa de Bogotá y excandidata presidencial Claudia López acusó al mandatario de promover una postura autoritaria que no respeta la vida ni la muerte.
La polémica aumentó después de las declaraciones de la Defensora del Pueblo. El ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, rechazó que las acciones del Estado pudieran equipararse con las de los grupos criminales y defendió que las Fuerzas Armadas tienen la obligación constitucional de combatir a quienes ejercen violencia.
Dickinson recordó que la utilización de imágenes de personas abatidas como una forma de demostrar autoridad tiene antecedentes en Colombia. Durante la lucha contra Pablo Escobar y los grandes grupos del narcotráfico circularon fotografías similares, una práctica que también tuvo presencia durante el gobierno de Álvaro Uribe.
Pese a las críticas por el primer video, dos días después De la Espriella volvió a publicar imágenes en las que aparece junto a otros cadáveres tras una operación en La Guajira, donde fueron abatidos Naín Andrés Pérez Toncel, alias “Bendito Menor”, su pareja Angélica Tarazona, alias “La Bebecita”, y otras dos personas.
UNA CORRIENTE REGIONAL
La exhibición de fuerza y las políticas de mano dura también han cobrado relevancia en otros países de América. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha difundido imágenes de presuntos pandilleros detenidos en el marco de su estrategia contra las maras.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también ha compartido videos relacionados con operaciones militares contra presuntas embarcaciones utilizadas para el narcotráfico en aguas del Caribe y el Pacífico.
Para Dickinson, este tipo de acciones pueden contribuir a reducir los estándares sobre el uso de imágenes violentas por parte de los gobiernos y tener eco en otros países de la región.
En Colombia, donde más de seis décadas de conflicto armado han dejado una profunda huella por la violencia de guerrillas, grupos paramilitares, organizaciones criminales y fuerzas estatales, la exhibición de cadáveres puede generar especial preocupación.
La especialista advirtió que este tipo de mensajes puede resultar particularmente perturbador para comunidades afectadas por el conflicto, al colocar el número de muertos como símbolo de éxito de las operaciones. Aunque aclaró que no necesariamente significa que la violencia vaya a aumentar, señaló que estas imágenes pueden tener una resonancia delicada dentro del contexto colombiano.



