🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
Este ataque suicida en Pakistán se considera uno de los más mortales de los últimos años; el número de muertos podría aumentar
El País/El Mundo
Familiares angustiados de las víctimas del atentado de este lunes en una mezquita de la ciudad de Peshawar, en el noroeste de Pakistán, se agolpaban este martes en el lugar del suceso para conocer qué ha sido de sus seres queridos, un día después de que un atentado suicida arrasara ese lugar de culto mientras tenía lugar la oración del mediodía. La explosión, que derrumbó parte del techo y de la estructura del edificio, causó la muerte al menos a 93 personas y heridas a 150, en su mayoría, agentes de policía, según el último recuento de las autoridades paquistaníes. Esta cifra de víctimas convierte a este ataque en uno de los peores atentados de los últimos años contra las fuerzas de seguridad del país.
“El número de muertos en la explosión ha llegado a 93″, dijo a la agencia EFE Asim Jan, portavoz del Hospital Lady Reading de Peshawar. El elevado número de víctimas se explica por la elevada afluencia a la oración de mediodía en esa mezquita, situada en el distrito de Police Lines —en el templo había más de 300 fieles— y por el derrumbe de la planta de arriba de la mezquita, que atrapó a muchos de los presentes bajo los escombros. Por el momento, ningún grupo ha reivindicado la autoría del atentado.

Riaz Mahsud, un alto funcionario del gobierno local, precisó a Reuters que es probable que esta cifra de víctimas mortales siga aumentando a medida que se retiran los restos de los muros y del techo de la mezquita. “Hemos cortado tres vigas principales del edificio y se está intentando cortar la restante”, declaró a Reuters. Tras más de 20 horas de trabajo, los equipos de rescate continúan levantando a mano los escombros por la sospecha de que podría haber más víctimas bajo los cascotes. “No podemos usar maquinaria pesada porque tenemos que tener en cuenta la santidad de cualquier mártir [víctima mortal] o herido que pueda estar bajo los escombros”, afirmó a EFE el portavoz de los servicios de rescate de Peshawar, Bilal Faizi.
Fuera de la mezquita, las escenas de dolor se sucedieron este lunes tras el atentado. “¡Mi hijo, mi niño!”, gritaba una anciana que caminaba junto a una ambulancia que transportaba ataúdes, mientras los equipos de rescate llevaban a los heridos en camilla a la unidad de urgencias de los hospitales de la ciudad. Las imágenes de vídeo en directo mostraban a la gente corriendo hacia los hospitales para identificar a los muertos y atender a los heridos.
La mezquita siniestrada es el principal lugar de culto del distrito y se encuentra en el interior de un recinto fortificado que alberga oficinas de la policía y de la unidad antiterrorista. Las autoridades afirman desconocer cómo el terrorista consiguió entrar en el complejo, que está protegido por una valla y puestos de control custodiados por policías. El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, informó de que el terrorista estaba en la primera fila de la sala de oración cuando detonó sus explosivos.
“La magnitud de la tragedia humana es inimaginable. Esto es un ataque a Pakistán. La nación está abrumada por un profundo sentimiento de duelo”, dijo en Twitter el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, tras visitar este lunes el lugar de la explosión y a algunos de los heridos hospitalizados en Peshawar, acompañado por el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Asim Munir. “No tengo ninguna duda de que el terrorismo es nuestro principal desafío de seguridad nacional”, añadió Sharif.

