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Sin Embargo
Es un “engaño”, una “estafa”, un “timo”. Eso ha dicho Donald Trump sobre el cambio climático y por lo mismo ha puesto en marcha una serie de medidas que están empeorando el problema. The New York Times las numera: retiró a Estados Unidos (EU) del principal tratado internacional sobre el clima, confiscó el petróleo venezolano y usa el poder del gobierno para resucitar la industria nacional del carbón mientras ahoga la energía limpia.
A eso se suma la ambición de Trump de hacerse por cualquier vía de Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, el cual es rico en recursos naturales, como mineral de hierro, grafito, tungsteno, paladio, vanadio, zinc, oro, uranio, cobre, petróleo, pero particularmente en tierras raras, fundamentales para los sectores tecnológicos y militares.
En ese sentido, un grupo de expertos ha coescrito una “Declaración de científicos estadounidenses en solidaridad con Groenlandia”, en la que advierten que esta isla ha sido durante mucho tiempo un foco de investigación en campos que abarcan desde la glaciología hasta la evolución:

En el documento difundido por Nature, más de 20 investigadores que trabajan en este territorio expresaron su oposición “a la postura agresiva del Presidente Trump con respecto a Groenlandia y reiteramos, como lo han declarado claramente los líderes de Groenlandia, que Groenlandia no es propiedad de nadie para ‘comprarla’ ni ‘tomarla’. Groenlandia pertenece a su gente”.
En la carta, los investigadores refieren que “los groenlandeses han sido fuertes aliados y amigos de los estadounidenses durante décadas, a pesar de dolorosos legados coloniales como la reubicación forzosa del pueblo inuit de sus hogares ancestrales para construir la Base Aérea Thule (ahora Base Espacial Pituffik) en 1953”.
La importancia de Groenlandia en el cambio climático
Axford indicó a Nature cómo la capa de hielo de Groenlandia es un ejemplo crucial del cambio climático, pues ha cambiado con gran rapidez en las últimas dos décadas.
Yarrow Axford explicó que por lo mismo existe un gran interés científico en Groenlandia, “lo cual se refleja en el hecho de que tantos investigadores están dispuestos a firmar esta declaración. Además, hemos limitado el número de firmantes a científicos estadounidenses residentes en Estados Unidos o en el extranjero que trabajan o estudian en Groenlandia, lo que demuestra cuántos científicos estadounidenses realizan investigaciones en Groenlandia”.
La investigadora apuntó que mucha gente en Estados Unidos, no sólo científicos, está muy molesta por la retórica dirigida a Groenlandia, pero ahondó en cómo los científicos que trabajan allí lo sienten muy personalmente.
¿Por qué EU quiere Groenlandia?
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Center for Strategic and International Studies, por sus siglas en inglés) advierte en un reporte publicado la semana pasada cómo Groenlandia ocupa el octavo lugar a nivel mundial en reservas de tierras raras, con 1.5 millones de toneladas, y alberga dos depósitos de tierras raras que se encuentran entre los más grandes del mundo: Kvanefjeld y Tanbreez.

El think tank indica que hasta la fecha no se ha realizado ninguna extracción de tierras raras en la isla debido a que el duro clima ártico impide la actividad minera en la mayor parte de la isla durante gran parte del año. ”Sólo el 20 por ciento de Groenlandia está libre de hielo, y las temperaturas pueden alcanzar niveles inferiores a -40 °C . Sin embargo, el derretimiento de los casquetes polares en medio del calentamiento global está abriendo el acceso a recursos minerales adicionales, así como a nuevas rutas de navegación y transporte, lo que podría convertir a Groenlandia en un socio minero viable”, apunta el informe.
En 2019, recuerda, bajo la primera administración Trump, Estados Unidos firmó un memorando de entendimiento con Groenlandia para explorar conjuntamente la región e intercambiar conocimientos científicos y técnicos para desarrollar tierras raras y recursos minerales críticos. Sin embargo, este memorando está próximo a expirar, y los esfuerzos por renovarlo bajo la administración Biden resultaron infructuosos.

