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Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dedicó más de una hora a lanzar ataques verbales contra aliados históricos de Washington, líderes internacionales y organismos multilaterales, en un discurso marcado por amenazas, descalificaciones y provocaciones.
Ante un auditorio integrado por jefes de Estado, empresarios y académicos, Trump reiteró su intención de que Estados Unidos controle Groenlandia por motivos de “seguridad nacional e internacional”, arremetió contra la OTAN, criticó duramente a Europa y cuestionó políticas energéticas, financieras y migratorias de distintos países.
Aunque aseguró que no utilizará la fuerza militar para apropiarse del territorio semiautónomo danés, advirtió que su país “recordará” a quienes se opongan a esa aspiración. “No quiero usar la fuerza, no la usaré”, dijo, aunque más tarde sugirió consecuencias políticas para quienes rechacen su propuesta.
Canadá y Dinamarca, en la mira
Trump dirigió ataques directos al primer ministro canadiense, Mark Carney, luego de que éste advirtiera que el orden internacional liderado por Estados Unidos había llegado a su fin. El mandatario estadounidense afirmó que su proyecto de defensa antimisiles “Cúpula Dorada” también beneficiaría a Canadá, para luego desacreditar a su vecino del norte.
En el caso de Dinamarca, calificó a Groenlandia como un territorio “frío y mal ubicado”, insistió en que sólo Estados Unidos puede garantizar su seguridad y acusó a los daneses de ser “desagradecidos”. Incluso recordó la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, pese a que Washington nunca tuvo soberanía sobre la isla.
Europa, OTAN y migración
Trump lanzó varias críticas contra los países europeos, afirmando que sin Estados Unidos “la mayoría de los países ni siquiera funcionarían”. Señaló que Europa “no va en la dirección correcta” y utilizó un discurso antiinmigrante para descalificar a ciudades del continente.
La OTAN también fue blanco de sus ataques, en un momento en que la alianza enfrenta tensiones internas por la postura estadounidense y la guerra en Ucrania.
Energías limpias y política ambiental
El presidente estadounidense cuestionó duramente las políticas ambientales europeas y defendió sus decisiones para frenar proyectos de energías renovables en Estados Unidos. Arremetió contra la energía eólica, a la que calificó como un mal negocio impulsado por “la izquierda radical”, y acusó a China de vender turbinas que, según él, ni siquiera utiliza.
Suiza, Islandia y otros ataques
Trump tampoco dejó fuera al país anfitrión del foro. Sobre Suiza, afirmó que “sólo es buena gracias a Estados Unidos” y reveló que elevó los aranceles a ese país hasta 39 por ciento tras una llamada que lo “irritó” personalmente.
En otro momento, confundió a Groenlandia con Islandia al referirse a la región como “un trozo de hielo”, lo que generó reacciones entre asistentes y analistas.

Reserva Federal y ataques internos
El mandatario también llevó su confrontación interna al escenario internacional al criticar a la Reserva Federal y a su presidente, Jerome Powell, por tomar decisiones sobre tasas de interés sin consultarlo, pese a que el banco central opera de manera autónoma.
Zelenski, Putin y más descalificaciones
Cuestionado sobre la posibilidad de un acuerdo entre Ucrania y Rusia, Trump calificó de “estúpidos” tanto al presidente ucraniano Volodímir Zelenski como al ruso Vladimir Putin si no logran un arreglo. Tras la declaración, afirmó que no quería insultar a nadie, pese a haberlo hecho reiteradamente durante su intervención.
El discurso, de 70 minutos, dejó en evidencia una postura confrontativa de Trump hacia aliados tradicionales de Estados Unidos y organismos internacionales, en un foro destinado al diálogo global y la cooperación económica.
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