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La emergencia ambiental por el derrame químico en Sonora continúa activa cuatro días después del descarrilamiento de un tren de carga de Ferromex, accidente que provocó el derrame de aproximadamente 59 mil litros de hidrosulfuro de sodio en el ejido Cuauhtémoc, municipio de Naco. Autoridades de los tres niveles de gobierno mantienen labores de inspección y evaluación para determinar el impacto ambiental.
La contingencia inició durante la madrugada del 26 de julio, cuando varias unidades del convoy se salieron de las vías en las inmediaciones del rancho Potrero El Cobre. Desde entonces, la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene abierta una investigación, mientras la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realiza inspecciones ambientales y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) efectúa muestreos de agua y suelo.
De manera paralela, personal de Grupo México continúa con el retiro del material derramado, así como de la infraestructura ferroviaria afectada. Las labores también incluyen la rehabilitación de la vía, ya que varios vagones permanecen detenidos debido a que el tramo aún no reúne las condiciones para restablecer el tránsito ferroviario.
El secretario del Ayuntamiento de Naco, Alejandro Arizmendi Álvarez, informó que el gobierno municipal mantiene vigilancia permanente sobre la emergencia ambiental por el derrame químico en Sonora y señaló que, hasta el momento, las autoridades no han reportado personas lesionadas, mientras continúan los estudios de impacto ambiental.
De acuerdo con la información proporcionada al municipio, el producto químico se habría dispersado aproximadamente 2.5 kilómetros, en una zona donde las lluvias recientes modificaron las condiciones del terreno y generaron escurrimientos.
El funcionario indicó que existe preocupación por el posible desplazamiento del material debido a las precipitaciones. Sin embargo, hasta el momento no se ha localizado una comunicación pública de alguna autoridad de Estados Unidos que confirme una alerta oficial relacionada con el derrame.
Habitantes del ejido Cuauhtémoc manifestaron que su principal inquietud es la posible contaminación del manto acuífero, del cual depende parte de la población. También señalaron que las lluvias incrementaron la preocupación por el desplazamiento del producto hacia otras zonas mediante escurrimientos.
Los pobladores aseguraron además que el olor a sustancias químicas continúa siendo perceptible, principalmente durante las tardes y noches, cuando aumentan los vientos en la región. Algunas familias recordaron que durante las primeras horas de la contingencia tuvieron que abandonar temporalmente sus viviendas debido a la intensidad de los vapores.
Asimismo, habitantes de la comunidad señalaron que en ese mismo tramo ferroviario se han registrado otros accidentes con anterioridad.

Como parte de la atención a la emergencia ambiental por el derrame químico en Sonora, autoridades municipales y estatales realizan reuniones informativas con la población para explicar los trabajos que se desarrollan en la zona, dar a conocer el plan de remediación previsto y establecer mecanismos de atención ante cualquier posible afectación a la salud o al medio ambiente.

