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Un mes después de la operación militar de Estados Unidos que culminó con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, el tablero político y económico de Venezuela comenzó a moverse en direcciones impensables hasta hace semanas. Con Maduro a la espera de audiencia judicial en Nueva York y Delcy Rodríguez como presidenta encargada, el país atraviesa una transición marcada por decisiones aceleradas y presión externa.
Estos son cuatro cambios clave que ya impactan al país:
1) Excarcelaciones y amnistía en marcha
Las nuevas autoridades ordenaron la liberación de opositores, activistas y manifestantes detenidos en procesos cuestionados por organismos internacionales. Aunque el gobierno habla de más de 600 excarcelaciones, organizaciones como Foro Penal verifican poco más de 300. Además, se anunció una ley de amnistía general que abarcaría hechos de violencia política desde 1999 y el cierre de El Helicoide, señalado por la ONU y la CIDH como centro de tortura. El giro contrasta con el discurso previo del chavismo, que rechazaba cualquier perdón.

2) Reversión parcial de la estatización petrolera
Tras la captura de Maduro, Washington informó un acuerdo para la venta de crudo venezolano bajo control estadounidense y llamó a invertir en el sector. En respuesta, la Asamblea Nacional reformó la Ley de Hidrocarburos, reabriendo la puerta a mayor participación privada y revirtiendo parcialmente la estatización impulsada desde 2007. La medida divide al chavismo: críticos advierten pérdida de control real sobre el petróleo; el oficialismo la justifica como vía para reactivar ingresos y servicios.
3) Dólar más estable, precios sin alivio
La crisis inicial disparó el dólar —sobre todo en el mercado paralelo—, pero la inyección de divisas por ventas petroleras redujo la brecha cambiaria. Aun así, los precios siguen altos y el poder adquisitivo no mejora. Con una economía altamente importadora y una inflación que el FMI estimó en 548% para 2025, la estabilización cambiaria no se ha traducido en alivio cotidiano.

4) De la confrontación a la negociación con EE.UU.
Lejos de una insurrección, el nuevo gobierno optó por negociar con Washington: reapertura de la embajada estadounidense en Caracas, visitas de alto nivel y agenda bilateral en seguridad y energía. Aunque Rodríguez rechaza el tutelaje externo, analistas coinciden en que las principales decisiones —amnistía, excarcelaciones y reforma petrolera— responden a una presión directa de EE.UU. y a una estrategia de estabilización con apertura económica más rápida que la política.
A un mes del hecho que sacudió al país, Venezuela transita una fase inédita: concesiones internas, pragmatismo externo y una transición cuyo rumbo dependerá de si la apertura económica logra sostenerse sin cerrar la puerta a cambios políticos de fondo.
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