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“Yo no perdía la fe”. Esas fueron las primeras palabras de Francisco Zapata Nájera tras ser rescatado de las entrañas de la mina Santa Fe, en Sinaloa. Su supervivencia, tras más de 312 horas atrapado, se ha convertido en un hito de la protección civil en México, destacando no solo la labor de los brigadistas, sino la asombrosa voluntad de un hombre que luchó contra el agua y la oscuridad absoluta.
El derrumbe, ocurrido el pasado 25 de marzo tras una falla en la presa de jales, dejó a cuatro trabajadores atrapados a una profundidad de 300 metros. Mientras los niveles de agua subían peligrosamente, Francisco logró encontrar una burbuja de aire y excavar en los puntos más altos de la cavidad para evitar ser alcanzado por la inundación.
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Una luz en la profundidad
El éxito de la operación, coordinada por el Comando Unificado y el Batallón de Atención de Emergencias del Ejército Mexicano, dependió de un factor clave: la lámpara del propio minero. En un acto de lucidez extrema, Francisco Zapata utilizó señales intermitentes de luz para marcar su posición a los buzos rescatistas, quienes confirmaron que ese indicio fue vital para localizarlo en la zona más honda de la mina.
El rescate final se concretó a las 10:36 horas del miércoles 8 de abril, tras intensas labores de bombeo que permitieron el descenso del nivel del agua. Un video difundido por la Sedena muestra el momento del contacto, donde un Francisco tranquilo y fortalecido recibe las primeras atenciones antes de ser trasladado en helicóptero al Hospital General de Mazatlán para tratar un cuadro de deshidratación.
Saldo agridulce: Continúa la búsqueda
A pesar de la euforia por el rescate de Francisco Zapata y el previo de José Alejandro Cáustulo hace unos días, la tragedia persiste en la mina Santa Fe. Las autoridades informaron el hallazgo de un tercer minero sin vida, cuyos restos ya han sido trasladados para su identificación.
Las labores de desalojo de agua y residuos continúan sin descanso para localizar al cuarto y último trabajador que aún permanece bajo tierra. La Coordinación Nacional de Protección Civil mantiene la vigilancia permanente en la zona, mientras la comunidad minera de El Rosario aguarda noticias con la esperanza renovada por el “milagro” de Francisco.


