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Laura Fernández, candidata del partido Pueblo Soberano, se convirtió este domingo en la nueva presidenta electa de Costa Rica, tras obtener una amplia victoria en las elecciones presidenciales que le permitió alcanzar el poder sin necesidad de una segunda vuelta.
Con más del 48% de los votos, Fernández superó a sus 19 contendientes, entre ellos Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, quien quedó en segundo lugar con el 32%, de acuerdo con datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), con más del 88% de las mesas escrutadas.
Además del triunfo presidencial, Pueblo Soberano consiguió 30 de los 57 escaños del parlamento costarricense, lo que fortalece la gobernabilidad del próximo gobierno.
En su primer mensaje tras la victoria, Fernández prometió encabezar un “gobierno de diálogo y concordia nacional, firme en el respeto al Estado de Derecho”, aunque lanzó críticas directas a sectores de la oposición, a los que calificó como “obstruccionistas y saboteadores”.
La heredera política de Rodrigo Chaves
Sin experiencia electoral previa, Laura Fernández construyó su candidatura desde un perfil técnico. Es licenciada en Ciencia Política por la Universidad de Costa Rica y especialista en Políticas Públicas, formación que la llevó a convertirse en una de las colaboradoras más cercanas del presidente saliente Rodrigo Chaves.
Exministra de Planificación y exministra de la Presidencia, cargos a los que renunció para competir por la jefatura del Ejecutivo, Fernández se presentó durante la campaña como la continuadora del proyecto político de Chaves, aunque con un estilo menos confrontativo.
“A mí nadie me tiene que explicar cómo funcionan las instituciones”, afirmó en entrevistas previas. “Conozco muy bien cómo se gestiona el sector público”.
Analistas coinciden en que su principal reto fue construir una candidatura a la sombra de un presidente fuerte y popular. Según encuestas citadas durante la campaña, más del 58% de los costarricenses evaluaron positivamente la gestión de Chaves.
“El presidente ha intentado transferir su popularidad personal a la candidatura de Laura Fernández. El desafío ahora será gobernar con un estilo propio”, explicó el politólogo Ronald Alfaro-Redondo.

Seguridad, el eje central del nuevo gobierno
La inseguridad fue el tema central de la campaña de Laura Fernández, en un país que enfrenta uno de los momentos más críticos en materia de violencia.
En 2025, Costa Rica registró la tercera tasa de homicidios más alta de su historia, con 16.7 asesinatos por cada 100 mil habitantes, de los cuales casi el 70% están vinculados al narcotráfico, según datos del Organismo de Investigación Judicial.
Fernández no descartó declarar estados de excepción en zonas conflictivas y ha solicitado una mayoría legislativa cercana a los 40 diputados para avanzar en reformas de seguridad.
“Si vemos una escalada del sicariato y del crimen organizado, solicitaré a la Asamblea Legislativa la suspensión de garantías individuales”, declaró durante la campaña.
La propuesta ha generado fuertes críticas de la oposición, que advierte riesgos para los derechos humanos y el orden constitucional.
Mega cárcel y modelo de mano dura
En línea con la estrategia de seguridad, Laura Fernández anunció que dará continuidad a la construcción del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado, una mega cárcel con capacidad para 5,000 internos, inspirada en el modelo penitenciario de El Salvador.
El proyecto fue presentado semanas antes de las elecciones, tras una visita del presidente salvadoreño Nayib Bukele, aunque sectores opositores cuestionan su viabilidad y señalan que las obras aún no han comenzado.
“No pusieron ni la primera piedra”, criticó la excandidata Claudia Dobles, quien calificó el anuncio como un acto propagandístico.
El desafío de gobernar con continuidad
En materia económica, Laura Fernández apuesta por mantener la línea del gobierno saliente, que reportó un crecimiento cercano al 5%, una reducción del desempleo y inflación negativa, según cifras oficiales.
No obstante, la oposición acusa que estos resultados se lograron a costa de recortes en inversión social, una crítica que Fernández deberá enfrentar desde el inicio de su mandato.
Otro punto de tensión será el papel que jugará Rodrigo Chaves tras dejar la presidencia. Laura Fernández ha sugerido que podría integrarlo a su gobierno como ministro, una posibilidad inédita en la política costarricense.
“El gran reto será ejercer el poder sin quedar bajo la sombra del expresidente”, coinciden analistas.
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