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El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que su gobierno está dispuesto a entablar un diálogo con Estados Unidos sobre cualquier tema, siempre que este se dé en condiciones de igualdad y sin presiones externas. La declaración, poco habitual en el tono reciente de La Habana, se produjo en medio de una escalada de tensiones con la administración del presidente Donald Trump.
Durante una comparecencia transmitida en cadena nacional, el mandatario cubano subrayó que un eventual diálogo solo sería posible sin precondicionamientos, con respeto a la soberanía, la independencia y la autodeterminación del país. “Bajo presiones no se puede dialogar”, enfatizó, al rechazar cualquier intento de injerencia en los asuntos internos de la isla.
Las palabras de Díaz-Canel llegan en un momento crítico para Cuba, que enfrenta restricciones severas en el acceso a combustible, derivadas de medidas impulsadas por Washington. Estados Unidos ha reforzado acciones para impedir el suministro de petróleo desde Venezuela y ha incrementado la presión para reducir los envíos procedentes de México. A ello se suma una orden ejecutiva firmada a finales de enero por Trump, que abre la puerta a imponer aranceles a países que vendan petróleo a Cuba.

Presión económica y escenario de crisis
Trump ha calificado a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de EE.UU. y ha insinuado que la crisis económica de la isla podría forzarla a negociar. Incluso afirmó recientemente que el diálogo ya habría comenzado y se mostró optimista sobre alcanzar un acuerdo.
Díaz-Canel no confirmó contactos formales en curso, pero reconoció que Cuba atraviesa un momento “complejo”, sobre todo por la falta de combustible, lo que afecta la generación eléctrica y actividades básicas para la población. El presidente admitió que desde diciembre pasado la isla no recibe petróleo venezolano y que el gobierno trabaja en la actualización de estrategias diseñadas durante el llamado Periodo Especial, tras el colapso de la Unión Soviética.
Una agenda amplia, bajo condiciones
El mandatario cubano recordó que la disposición al diálogo es una posición histórica del Estado cubano y señaló que, en el pasado, los canales de comunicación con Washington han permitido abordar temas comunes pese a diferencias políticas.
Entre los asuntos que podrían integrar una agenda bilateral mencionó migración, seguridad, combate al narcotráfico y al terrorismo, medio ambiente, cooperación científica e intercambios culturales y académicos. Subrayó que una relación “civilizada” entre vecinos podría generar beneficios mutuos y reiteró que el pueblo cubano no es enemigo del pueblo estadounidense.
Díaz-Canel también rechazó de forma tajante que Cuba represente una amenaza para Estados Unidos o que proteja a grupos terroristas. Afirmó que la isla no alberga bases militares extranjeras y que la única presencia militar foránea es la base estadounidense de Guantánamo, instalada contra la voluntad de Cuba.
Con este mensaje, el gobierno cubano busca abrir una vía diplomática en un escenario de fuerte presión económica y geopolítica, dejando claro que cualquier acercamiento con Washington deberá darse en términos de respeto y soberanía.

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