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A un año de la explosión de una pipa de gas LP en el puente de La Concordia, en Iztapalapa, ocho de cada 10 unidades que transportan este tipo de sustancias continúan incumpliendo las normas de tránsito de la Ciudad de México, principalmente por circular a exceso de velocidad o utilizar carriles centrales de vialidades donde tienen restringido el acceso.
La tragedia ocurrida el 10 de septiembre de 2025 dejó un saldo de 32 personas fallecidas y más de 60 lesionadas, además de generar una amplia movilización de los cuerpos de emergencia. A partir de entonces, las autoridades capitalinas reforzaron las medidas de vigilancia para evitar que vehículos que transportan materiales peligrosos circulen fuera de las condiciones establecidas.
En septiembre del año pasado, el límite de velocidad para este tipo de unidades fue reducido a 30 kilómetros por hora y se establecieron restricciones de horario para su circulación. Sin embargo, los operativos implementados desde entonces han permitido detectar que una parte importante de los operadores todavía incumple estas disposiciones.
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La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) ha realizado revisiones en cinco de los principales accesos carreteros a la Ciudad de México. De acuerdo con Rafael Calderón Balladares, director general de Ingeniería de Tránsito, se han efectuado más de mil 900 inspecciones a pipas y se han impuesto más de 700 multas por distintas infracciones relacionadas con su circulación.
Los operativos se llevan a cabo en puntos considerados estratégicos para el ingreso de estas unidades a la capital, entre ellos el puente de La Concordia; la entrada de la carretera México-Cuernavaca, a la altura de Insurgentes Sur y Viaducto Tlalpan; Periférico, cerca del Deportivo Israelita; la entrada de la carretera México-Toluca, y la zona de Indios Verdes.
De acuerdo con las autoridades, durante las primeras revisiones algunos operadores mostraron resistencia ante los controles, aunque los agentes de tránsito han mantenido los recorridos para verificar que las unidades cumplan con las disposiciones establecidas para el transporte de gas LP y otras sustancias consideradas peligrosas.
Pese a estas acciones, los accidentes en los que están involucradas pipas continúan registrándose en la capital. En lo que va del año, los choques representan el principal tipo de incidente relacionado con pipas de gas LP que ha requerido la intervención de los cuerpos de emergencia.

Datos del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México señalan que se han registrado 16 incidentes relacionados con estas unidades. De ellos, nueve correspondieron a pipas que perdieron el control y terminaron impactándose contra alguna vialidad, mientras que los siete restantes estuvieron relacionados con fugas de combustible.
Rafael Calderón Balladares reconoció que parte de estos hechos está relacionada con el incumplimiento de las normas por parte de algunos conductores, quienes ingresan a vías de acceso controlado utilizando los carriles centrales o circulan por encima del límite de velocidad permitido. Cuando los agentes detectan estas conductas, los operadores son detenidos y sancionados.
El funcionario señaló que las autoridades buscan reforzar la concientización entre los conductores para reducir las conductas de riesgo y evitar que se repitan hechos de tránsito que puedan poner en peligro a otros usuarios de las vialidades.
Las pipas involucradas en estos accidentes tienen capacidades que van desde los 4 mil hasta los 55 mil litros, por lo que un siniestro puede provocar importantes afectaciones a la circulación y requerir un amplio despliegue de los servicios de emergencia.
Además de la atención inmediata del accidente, las labores pueden incluir el retiro de los vehículos, las maniobras para controlar posibles fugas y la limpieza de la zona antes de permitir nuevamente el tránsito. Dependiendo de la magnitud del incidente, estas acciones pueden extenderse hasta seis horas.


