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La conferencia magistral de Angela Davis en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comenzó este miércoles 26 de agosto entre protestas de un grupo de manifestantes, quienes irrumpieron en el escenario de la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario para expresar diversas demandas sociales y cuestionamientos contra la institución.
Cuando la reconocida filósofa y activista estadounidense apareció en el escenario para participar en la conferencia “Abolición, feminismo, ¡ahora!”, un hombre subió al estrado con una pancarta en la que se acusaba a la UNAM de ser una institución “criminal y paramilitar”. La protesta también fue respaldada por parte de los asistentes que se encontraban en el recinto.
Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, pidió al manifestante esperar hasta la sesión de preguntas y respuestas para plantear sus inconformidades. Sin embargo, la petición no fue atendida y posteriormente más personas ingresaron al escenario con lonas y carteles para exponer sus demandas frente al público y a Angela Davis.
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Entre los reclamos expresados durante la protesta estuvieron las denuncias relacionadas con asesinatos de mujeres en el penal de Santa Martha Acatitla, así como la exigencia de libertad para presos políticos y el esclarecimiento de muertes ocurridas dentro de la propia Universidad Nacional. Los manifestantes reclamaron además que las autoridades universitarias hicieran públicas las respuestas a sus cuestionamientos.
Ante la interrupción, Angela Davis mantuvo una actitud serena e incluso estableció un breve diálogo con uno de los inconformes. Mientras las protestas continuaban, Rosa Beltrán solicitó nuevamente que se permitiera desarrollar la conferencia y señaló que la presencia de Davis representaba una oportunidad relevante para la comunidad universitaria.
Los organizadores permitieron que los manifestantes colocaran sus carteles en el estrado, pero uno de ellos se negó a abandonar el escenario. La situación provocó una reacción entre los asistentes, quienes comenzaron a pedirle que se retirara, mientras personal de la UNAM intervino para intentar despejar el espacio y permitir el desarrollo de la conferencia.
Después de varios minutos de discusión, el manifestante finalmente dejó el escenario. Beltrán anunció que se abrirían mesas de diálogo para escuchar las demandas planteadas durante la protesta y posteriormente destacó ante Angela Davis la importancia de su presencia en la Universidad. Al tomar la palabra, la filósofa agradeció a los asistentes, incluidos quienes habían participado en las manifestaciones.
La llegada de Angela Davis también generó una importante concentración de personas dentro y fuera del Centro Cultural Universitario. Debido a la alta demanda, la UNAM instaló una pantalla de gran formato en la explanada de La Espiga y colocó alrededor de 700 sillas para que más asistentes pudieran seguir el encuentro.
A pesar de la ampliación de espacios, cerca de 200 personas no consiguieron un asiento y permanecieron en accesos y distintos puntos del complejo cultural para escuchar la conversación. Entre el público destacó la presencia de numerosas mujeres jóvenes interesadas en escuchar a Davis, considerada una de las figuras más relevantes del activismo afrodescendiente, feminista y marxista.




