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En un México donde el porcentaje de hablantes de lenguas originarias se ha desplomado del 15% en 1930 a un crítico 6.2% en 2020, la tecnología emerge como el último bastión de resistencia. Investigadores del Departamento de Ciencias de la Computación de la UNAM desarrollan actualmente herramientas de Inteligencia Artificial (IA) diseñadas para registrar, sistematizar y preservar las 68 lenguas nacionales del país, muchas de las cuales podrían dejar de escucharse en las próximas décadas si no se digitalizan hoy.
El desafío de los “Datos Fantasma”
El Dr. Iván Vladimir Meza Ruiz, especialista detrás del proyecto, advirtió durante la Cátedra Extraordinaria de Bioética que el principal obstáculo para entrenar estos algoritmos es la “deserción digital” de las lenguas indígenas. Mientras el español o el inglés cuentan con miles de millones de parámetros, lenguas como el náhuatl clásico apenas alcanzan los cuatro mil artículos digitales, y otras, como el mixe del norte, sobreviven en la red con apenas una decena de registros.
“El reto es que muchas de estas lenguas son predominantemente orales”, explicó Meza Ruiz. Los registros actuales están sesgados hacia la música o textos ceremoniales, dejando fuera el habla cotidiana, que es donde reside la verdadera esencia de la comunicación y donde la discriminación ha acelerado el desuso entre las nuevas generaciones.
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Ética y Autonomía: Más allá del código
La implementación de IA en lenguas originarias no está exenta de dilemas. El investigador subrayó que existe una tensión constante entre el entrenamiento de modelos y los derechos de autor, morales y patrimoniales de las comunidades. No se trata solo de “alimentar” a una máquina, sino de garantizar que estas herramientas fortalezcan la autonomía económica y faciliten el acceso a servicios básicos como salud, educación y justicia para los hablantes actuales.
Preservación Artificial: Un ecosistema para el futuro
El objetivo final de la máxima casa de estudios es construir un ecosistema digital que permita mantener vivas las lenguas, incluso si llegaran a quedarse sin hablantes nativos. “Esta herramienta ayudará a que permanezcan vivas, aunque sea de manera artificial”, puntualizó el experto.
A medida que avanzamos en este marzo de 2026, la UNAM hace un llamado a recolectar y sistematizar datos lingüísticos de las 11 familias existentes en México. El éxito de este proyecto determinará si las 364 variantes lingüísticas del país se convierten en piezas de museo o si logran evolucionar hacia la era digital, asegurando que la voz de los pueblos originarios siga resonando en los servidores del futuro.


