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Emiliano Andrade-Covarrubias, mexicano de 56 años que trabajaba como pintor y contratista en Dallas, Texas, murió bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), después de permanecer cuatro meses detenido en un centro migratorio de Laredo. El hombre soñaba con regresar a México para terminar la casa que construía, pero falleció antes de concretar sus planes.
De acuerdo con el testimonio de su hija, Estefani Andrade, su padre fue detenido en junio de 2026 cuando regresaba de México en autobús. Posteriormente, fue ingresado al Centro de Procesamiento Río Grande, en Laredo, donde permaneció hasta el sábado 17 de octubre, cuando fue encontrado inconsciente en su celda. El personal intentó reanimarlo, pero no logró salvarle la vida.
La familia comenzó a notar un deterioro en su estado físico durante las videollamadas. Estefani relató que su padre había perdido peso y se quejaba de que no recibía la atención médica que necesitaba. También afirmó que padecía enfermedades crónicas y que, pese a llevar consigo sus medicamentos al momento de la detención, presuntamente no se los proporcionaron durante su estancia en el centro migratorio.
Entre los padecimientos de Andrade-Covarrubias se encontraban una afección cardíaca, diabetes e hipertensión. Su hija también señaló que tenía una tos persistente y dificultades para respirar, además de antecedentes de hospitalización por COVID-19 en 2021. Según su testimonio, el hombre manifestó en varias ocasiones que sentía opresión en el pecho y solicitó asistencia médica, pero consideró que sus síntomas no fueron atendidos de manera adecuada. Estas acusaciones deberán ser esclarecidas mediante las investigaciones correspondientes.
El congresista demócrata Henry Cuellar confirmó el fallecimiento y visitó las instalaciones del centro de procesamiento para conocer los protocolos de atención médica y las condiciones de vigilancia. Aunque señaló que no pudo obtener respuestas específicas sobre el caso debido a que continúa bajo investigación, informó que enviaría preguntas por escrito para conocer qué ocurrió durante las 72 horas previas a la muerte y si el detenido había solicitado ayuda médica.

Cuellar también explicó que los recién ingresados al centro deben someterse a una evaluación médica durante sus primeras 12 horas de detención. Durante su recorrido, revisó las áreas de consulta, enfermería y atención dental, además de los mecanismos de telemedicina y traslado a hospitales externos. El legislador indicó que espera el informe del médico forense para conocer la causa del fallecimiento y adelantó que buscará reunirse con la familia del mexicano.
El caso también generó una respuesta diplomática por parte de México. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó que recibió la notificación del fallecimiento a través del Consulado General de México en Laredo, que activó los protocolos de protección consular, estableció comunicación con los familiares y ofreció asistencia. La dependencia solicitó a las autoridades estadounidenses una investigación pronta, exhaustiva y transparente para esclarecer las circunstancias de la muerte y determinar posibles responsabilidades.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el Gobierno mexicano presentará una denuncia ante las autoridades de Estados Unidos y reforzará las acciones consulares para proteger los derechos humanos de los connacionales detenidos en el extranjero. Mientras se espera el resultado de las investigaciones, la familia de Andrade-Covarrubias busca respuestas sobre la atención que recibió durante su detención, su situación migratoria y las circunstancias que precedieron a su muerte.

