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Exclusivas MX
Miles de personas vestidas de blanco salieron este domingo a las calles de Culiacán, Sinaloa, para participar en la segunda Marcha por la Paz, una movilización en la que familias de víctimas, colectivos de búsqueda, jóvenes, empresarios y ciudadanos exigieron un alto a la violencia y mejores condiciones de seguridad.
La marcha comenzó en las inmediaciones del santuario de La Lomita, donde se llevó a cabo una misa encabezada por el obispo de la Diócesis de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez. Al finalizar la ceremonia, los participantes soltaron globos blancos y comenzaron el recorrido por la avenida Álvaro Obregón con dirección a la Catedral de Culiacán.
La movilización se realizó a dos años del recrudecimiento de la violencia en Sinaloa, derivado de la pugna entre las facciones de “Los Chapitos” y “Los Mayos” del Cártel de Sinaloa, conflicto que desde septiembre de 2024 ha dejado asesinatos, desapariciones, desplazamientos y afectaciones a las actividades cotidianas de la población.

Durante el recorrido, los asistentes portaron pancartas con mensajes como “Sinaloa ponte de pie”, “No más inocentes”, “Queremos paz en Sinaloa” y “Prometieron paz, nos entregaron miedo”. También llevaron fotografías y fichas con los datos de personas desaparecidas, con el objetivo de visibilizar sus casos y exigir a las autoridades que refuercen las labores de búsqueda.
Entre las historias recordadas durante la movilización estuvieron las de David Antonio Ruelas y José Isaías Ibarra, quienes fueron vistos por última vez en marzo del año pasado cuando se dirigían al Colegio del Aire de Sinaloa. También participaron familiares de Juan Alejandro, un niño de un año y cuatro meses asesinado recientemente en Culiacán, así como de Ricardo Mizael, de 15 años, quien fue privado de la vida en febrero cuando salió a conseguir leche para unos gatitos que había rescatado.
Martha Elena Reyes Zazueta, presidenta de Coparmex Sinaloa y una de las convocantes de la marcha, llamó a la ciudadanía a no acostumbrarse a la violencia y reconoció que la inseguridad ha modificado la manera en que las familias viven su día a día. Señaló que ahora existe una preocupación constante cuando los hijos salen de casa o tardan en regresar.

“Estamos marchando por la vida, por nuestros hijos, nuestras familias, por los que ya no están, por quienes siguen esperando a regresar a casa”, afirmó.
La movilización concluyó en la zona centro de Culiacán, donde se realizó un mitin en el que se pidió a los gobiernos federal y estatal implementar un plan inmediato para atender la crisis de violencia. Por su parte, el obispo Jesús José Herrera Quiñónez hizo un llamado a quienes participan en los grupos criminales a detener las pugnas y considerar las consecuencias que han tenido sobre las familias sinaloenses.
“Deténganse, miren lo que está ocurriendo, miren a las familias heridas, miren a los jóvenes, miren a nuestra ciudad. Ningún poder, ningún dinero, ningún territorio y ninguna ambición vale más que una vida humana”, expresó el religioso.
Tras la misa, el obispo bendijo a los participantes, mientras el contingente avanzó hacia el centro de la ciudad acompañado en algunos puntos por una banda de guerra. Elementos de la Guardia Nacional también fueron observados durante el recorrido, en una jornada en la que miles de ciudadanos utilizaron las calles para reclamar paz, seguridad y justicia.

