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Por Exclusivas MX
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió la explotación de un nuevo yacimiento de hidrocarburos descubierto por la petrolera Petrobras en el pozo Morpho, ubicado a unos ciento setenta y cinco kilómetros de la costa del estado de Amapá y a casi tres mil metros de profundidad en el llamado Margen Ecuatorial Brasileño.
Mientras el mandatario justifica la medida en aras de la soberanía energética nacional y frente a la creciente demanda internacional de crudo —vinculada a tensiones geopolíticas globales—, el proyecto enfrenta el rechazo frontal de organizaciones ambientalistas y comunidades indígenas de la región amazónica, quienes advierten sobre el riesgo ecológico para los ecosistemas marinos sensibles ante un posible derrame.
Este hallazgo ocurre a pocos meses de los comicios presidenciales y en un contexto donde las reservas del Margen Ecuatorial —una franja que podría albergar miles de millones de barriles de petróleo inspirada en los descubrimientos de la vecina Guyana— se perfilan como una prioridad económica para el gobierno federal, pese a las promesas previas de transición hacia fuentes energéticas sostenibles y biocombustibles.


